LA JUNTA DE BENEFICENCIA; LA HISTORIA DE CUANDO GUAYAQUIL, PERDIO SUS BIENES PUBLICOS.



Memorias urbanas Guayaquil - La Junta de Beneficencia Municipal de Guayaquil.

Por:

 Jorge Estrella

1886 el presidente del Concejo Cantonal de Guayaquil, solicita al Congreso Nacional, se reforme el reglamento que le permita a los Concejos Cantonales, expedir Ordenanzas que permitan que los Municipios puedan crear Juntas de Beneficencias municipales. El 13 de agosto de 1887, se reforma la Ley y el 29 de enero de 1888, se crea vía Ordenanza la Junta de Beneficencia Municipal de Guayaquil.

La Junta de Beneficencia Municipal, se le otorga vía Ordenanza la administración de las instituciones de salud y caridad de la ciudad, además se garantiza el funcionamiento de estas instituciones municipales entregándole la competencia y el manejo a perpetuidad de lo que se denominaba el ramo de la lotería para su financiamiento.

El 18 de agosto de 1894, se expide el Decreto que entregara a la Junta de Beneficencia Municipal de Guayaquil, el manejo de la Lotería nacional.

Sin embargo, el 22 de junio de 1896, Eloy Alfaro, legalizará y normará la organización y funcionamiento de la Junta de Beneficencia,  que, según el Decreto de Alfaro, estará conformada por 35 “propietarios honorables” que se encargaran de administrar, conservar y mejorar los siguientes bienes públicos municipales; Lazaretos, manicomios, cementerios y demás recintos y asilos nacionales de beneficencia.

El Decreto, establece como miembros de la Corporación a los extranjeros domiciliados en el país y designa como miembros natos a: El ministro Fiscal de la Corte Superior de Justicia, al Gobernador de la Provincia, al Decano de la Facultad de Medicina.

También se establecía que la Junta reportara semestralmente el reporte de las actividades y comprobantes de los trabajos realizados por la Junta.

Establece el Decreto como rentas de la Junta, las ya establecidas; las que se fijen de acuerdo a las leyes, Decretos especiales o las de los legados o donaciones que se le otorguen.

Además de los recursos obtenidos, por la Lotería Nacional, el 18 de agosto de 2000, se crea la Tasa, que permite gravar con 10 dólares americanos, a los vehículos que se matriculan en Guayas.

Es decir, a pesar de ser su origen público, de manejar bienes públicos y recursos o fondos públicos, la Junta no se reporta ante autoridad alguna y al contrario existe la sensación que los bienes públicos entregados para su administración, son como dice su eslogan de la Junta de Beneficencia de Guayaquil y no del gobierno local, su legítimo propietario.

Esta Junta de Beneficencia Municipal, se creó para manejar los siguientes servicios públicos municipales, así como los bienes públicos de mayor importancia de la ciudad entre los que tenemos:

  Salud: Manejo de los hospitales: “Luis Vernaza”; El Manicomio Vélez, hoy Instituto de Neuro Ciencias Lorenzo Ponce, posteriormente con los ingresos obtenidos por donaciones, impuestos y los recursos generados por la Lotería Nacional, se construyeron el Gineco-Obstétrico “Enrique C. Sotomayor”; de Niños “Roberto Gilbert Elizalde”.

  Educación: Las Instituciones que la JBG mantiene son las mismas que formaban parte de los bienes públicos de la ciudad, que le fueran entregados para su administración: los siguientes establecimientos: la Escuela Sta. Luisa Marillac y el Taller Artesanal Medalla Milagrosa, el Centro Educativo José Domingo de Santistevan, Hogar Calderón Ayluardo y Asilo Manuel Galecio, en Alausí. 

  Asilos: Los asilos Bien Público y el Hospicio Corazón de Jesús  albergan a más de 560 personas de la tercera edad. Al igual que los centros educativos, también permanecen sin alteración alguna. En el caso del Bien Público, este es un hospicio para adultos mayores ligados consanguíneamente a las familias pudientes de la ciudad, de manera especial a los administradores de la Junta 

  Lotería Nacional

  Cementerio General y crematorio de Guayaquil.

  En la actualidad la Junta también incide mediante contribuciones y forma parte o mantiene delegados de los directorios de las siguientes instituciones de beneficencia de la ciudad:

  Sociedad de Beneficencia de Señoras, Sociedad Filantrópica del Guayas, Sociedad de Beneficencia Manabita, Sociedad de Artesanos Amantes del Progreso, Sociedad Conferencia San Vicente de Paúl Sociedad Protectora de la Infancia, Compañía de Bomberos Sirena No. 4, Benemérito Cuerpo de Bomberos de Guayaquil, Fasinarm Hogar San José, Asilo Carlos Luis Plaza Dañín, SOS Aldea de Niños ,Casa del Hombre Doliente, Cruz Roja del Guayas, Fundación San José de Quito, Hogar del Anciano “Girasol”, Hogar de Ancianos “Esteban  Quirola" ,Fundación La Vid, FUNCAS (Fundación Católica de Acción Social),Fundación Clemencia, Fundación A.B.E.I. Asociación de Hemipléjicos, Parapléjicos y Cuadripléjicos del Guayas Rotary Gobernación Distrito 4.400, Dispensario Madre Berenice Fundación PALAVAN, Asoc. Mutua Organizada de Respaldo a los Discapacitados Amor "D", Consejo Provincial de Manabí Patronato de Servicio Social, Fundación Jesús Obrero, Fundación Josefina Barba Asociación de Participación Social de Padres de Familia de Niños Especiales Creer, Fundación Dale, Fundación Un Nuevo Día, Centro de Rehabilitación Social de Varones de Gquil. (D.N.R.S.), Fundación Educar en Cristo, Fundación Madre Teresa, Fundación Dorcas Dispensario San Pedro Claver, Daule, Fundación Gestión y Desarrollo, Hijas de la Caridad San Vicente de Paul.

Por supuesto que los 35 propietarios honorables Pertenecían a la élite cacaotera guayaquileña emparentada entre sí, y propietaria de los primeros bancos ecuatorianos (Banco del Ecuador y Banco Comercial Agrícola, Banco de Crédito Hipotecario- Familia Arosemena- Coronel- Aspiazu- Seminario), a los agro exportadores de cacao descendientes de Martin Icaza suegro de Olmedo, comerciantes españoles que se quedaron en Guayaquil luego de la Independencia – (Luzurraga.)

Desde su creación, las familias aristocráticas y sus descendientes   se rotan en su dirección. 

La minoría blanca aristocrática integrada por los grupos familiares como Estrada, Icaza, Durán Ballén, Valdez, Noboa, Vallarino, Juan X Marcos, Orrantía, etc. 

Esta élite propietaria, se la definiría en el marco de la formación social ecuatoriana; como burguesía agroexportadora, con claro asiento regional: la ciudad de Guayaquil.

Con los años y bajo la atenta protección y cobertura de los diferentes gobiernos la Junta se convirtió en una institución de derecho privado (corporación) sin “fines de lucro”, que administra y maneja bienes y recursos públicos, sin control alguno del Estado. (Por ejemplo, no paga impuestos, y sin embargo cobra el 20% del total de los premios que entrega en el ramo de la Lotería, además de recibir vía tasas e impuestos recursos del Estado)

La administración política de la ciudad, controlada por el frente político de las élites aristocráticas guayaquileñas, ha impuesto sin oposición alguna un modelo de gestión similar al de la Junta, al crear Corporaciones de carácter semi privado, para la prestación y administración de servicios públicos, así como el manejo privado de los espacios públicos de Guayaquil. (La fundación Siglo XXI administra los espacios públicos de las áreas urbanas centrales, además el Malecón Simón Bolívar, rebautizado como Malecón 2000 a orillas del río Guayas; El Malecón del Salado ubicado en las márgenes del Estero del mismo nombre. La Corporación ha establecidos regulaciones para el uso del espacio público, llegando a colocar letreros en los que señala que se reserva el derecho de admisión de ciudadanos a estos lugares)

La Junta de Beneficencia de Guayaquil también es la mayor propietaria del suelo en la ciudad. Posee grandes extensiones en el área urbana y rural, sin embargo, el manejo inmobiliario es poco conocido, por el celo impuesto por los administradores de la Junta, en este tipo de actividades que le reportan grandes ingresos. 

A pesar que los 39 miembros actuales de la Junta se desempeñan actividades personales en áreas privadas, en las que incursiona la institución de beneficencia guayaquileña, las contradicciones de intereses siempre permanecieron difusas, ocultas y al contrario parecería existir un laso comercial común entre los negocios de la Junta y los miembros de su directorio.

La Junta ha acumulado un gran poder no solo económico (Socios inmobiliarios del ex alcalde Nebot y el Grupo Nobis-Ciudad Puerto Santas Ana es el potente proyecto inmobiliario que los asocia ), también político parapetado tras la filantropía y un potente posicionamiento mediático que ha legitimado socialmente su existencia y el modelo de gestión. Por ejemplo, se ha vendido que los servicios que presta en áreas de salud, son superiores a los que brinda el Estado, lo que ha generado que se convierta en un pequeño y poderoso Estado al interior del mismo Estado.

Duras y difíciles resultaron las tentativas realizadas en diferentes épocas para controlar y regular el poder de la Junta. En 1925, los militares que conformaron la Junta de Gobierno surgida a raíz de la Revolución Juliana, intentaron vanamente controlar este bastión de la plutocracia guayaquileña, que además escondía en seno una feroz resistencia a los cambios generados por la restructuración del debilitado tejido institucional implementado por los doce años de gobiernos plutocráticos ligados umbilicalmente a la Junta de Beneficencia de Guayaquil.

La similaridad de épocas entre el periodo comprendido entre 1925 y el actual, periodos históricos surgidos de procesos de desconstrucción institucional. Sus gobiernos no lograron reestructurar, regular y peor iniciar un intento serio de recuperar para el Estado, los bienes públicos usurpados por la Junta, durante estos 126 años de acumulación permanente de poder.

De los 35 denominados “propietarios honorables” ahora su número ha aumentado a 39, todos emparentados con las familias aristocráticas de la ciudad, además unidos por lazos de descendencia con el núcleo fundador.

1.- Hospital General municipal (Luis Vernaza)

2.- Presupuesto de ingresos de la JBG

3.- Publicación de la Revista Prensa Libre en 1920- Se reporta los servicios municipales, así como los ingresos y egresos de ese año de la JBG.

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