Ecuador: El Sistema Económico Social y Solidario y la Economía Popular y Solidaria


Eric Ochoa Tocachi*
La Constitución de la República del Ecuador en su capítulo cuarto, sobre Soberanía Económica, en el artículo 283 define al sistema económico como uno de carácter “social y solidario que reconoce al ser humano como sujeto y fin; [que] propende a una relación dinámica y equilibrada entre sociedad, Estado y mercado, en armonía con la naturaleza; y [que] tiene por objetivo garantizar la producción y reproducción de las condiciones materiales e inmateriales que posibiliten el buen vivir”.[1]
El artículo indica, además, que el sistema económico se integra por “las formas de organización económica pública, privada, mixta, popular y solidaria… La economía popular y solidaria se regulará de acuerdo con la ley e incluirá a los sectores cooperativistas, asociativos y comunitarios”.[2]
Este marco constitucional reconoce y legitima las prácticas y experiencias solidarias de hacer economía y se establecen las condiciones necesarias para propiciar la construcción de un sistema social basado no solamente en el crecimiento económico a toda costa sino acorde a la realidad de nuestros pueblos y de sus prácticas ancestrales.[3]
Los principios y orientaciones marcadas en la Constitución dan vida al Plan Nacional del Buen Vivir 2009-2013 o Plan Nacional de Desarrollo como aquel instrumento al que se sujetan las políticas, programas y proyectos públicos; la programación y ejecución del presupuesto del Estado; y la inversión y la asignación de los recursos públicos. El PNBV busca materializar el proyecto de cambio actualmente en marcha en el país para, primero propender y luego, alcanzar el Sumak Kawsay.
Dicho Plan contempla 12 estrategias estructurales: democratización (de los medios de producción) y redistribución de la riqueza; sustitución estratégica de importaciones y diversificación de exportaciones, exportadores y destinos; inserción estratégica y soberana en América Latina y el mundo; transformación de la educación superior e inversión en I+D+i; consolidación de la conectividad y telecomunicaciones; cambio de la matriz energética; inversión para una macroeconomía sostenible; inclusión, protección y garantía de derechos; conservación del patrimonio y fomento al turismo comunitario; ordenamiento territorial, desconcentración y descentralización; y, finalmente, el poder ciudadano y protagonismo social de todas y todos los ecuatorianos. Este conjunto de estrategias están orientadas a construir -en el mediano y largo plazo- una sociedad con “un nuevo modo de acumulación y redistribución de la riqueza”[4] una donde podamos distribuir produciendo y producir re-distribuyendo”.[5]
El objetivo de construir una sociedad más justa y equitativa, empero, sólo es alcanzable si se superan las ideologías económicas dominantes y se empatan las técnicas y conocimientos válidos que aún, indudablemente, existen en ellas con las alternativas que plantean las nuevas corrientes socioeconómicas mundiales. En este marco, “la construcción y el impulso de una economía popular, social y solidaria constituye la principal herramienta para incorporar la re-distribución en el propio proceso de generación de riqueza”.[6]
El PNBV traduce así las fases para la concreción de una nueva sociedad ecuatoriana:
 Gráfico 1: Fases de la estrategia endógena de desarrollo
 
En la Fase 1: Acumulación y redistribución (que en la actualidad transitamos) la protección a sectores generadores de trabajo y empleo, el consolidar las iniciativas provenientes de la economía social y solidaria, el potenciar el ejercicio de la soberanía alimentaria del país y la satisfacción de necesidades básicas son las prioridades. La generación de riqueza en este periodo se realizará a través de: a) la sustitución selectiva de importaciones; b) el impulso al sector turístico -especialmente el ecoturismo comunitario-; c) la inversión pública que fomente la productividad sistémica, que siente las bases para construir una nueva industria nacional y produzca cambios sustanciales en la matriz energética; y d) la inversión en el extranjero para la formación de capacidades humanas.
La concreción del Plan, en esta primera fase de acumulación, se realiza a través de 12 objetivos nacionales; uno de ellos -específicamente el número 11- trata la construcción del sistema económico social y solidario. Las políticas/acciones en este objetivo se centran en potenciar la actividad y productividad de las MIPYMES y los actores de la economía popular y solidaria y articularlos a la compra pública; desconcentrar el mercado de comercialización de alimentos; potenciar y garantizar la soberanía alimentaria; impulsar el desarrollo de los sectores estratégicos; diversificar las exportaciones y reducir las importaciones; entre otras.
En este marco se han materializado algunas leyes y códigos orgánicos (Código Orgánico de la Producción, Ley Orgánica de la Economía Popular y Solidaria, Ley Orgánica del Sistema Nacional de Contratación Pública, Código Orgánico de Organización Territorial, Autonomía y Descentralización, entre  otras) además de programas y proyectos desde algunos Ministerios: Ministerio de Inclusión Económica y Social – Instituto Nacional de Economía Popular y Solidaria: Programa Sociovulcanizador, Crédito de Desarrollo Humano, Circuitos de Alimentos, Hilando el Desarrollo, etc.; Ministerio Coordinador de Desarrollo Social: Programa Nacional de Finanzas Populares, Mercado Público Solidario, etc.; Ministerio de Turismo: Consolida Turismo Comunitario, Programa Nacional de Capacitación Turística, Mi Canoa Turística, etc.; Ministerio de Agricultura, Ganadería, Acucultura y Pesca: Programa ERAs, Proneri, Plan Tierras, Programa de Innovación Agrícola, etc.; Ministerio Coordinador de la Producción, Empleo y Competitividad: EmprendeEcuador, InnovaEcuador, CreEcuador, etc.; Ministerio de Industrias y Productividad: Producepyme, Plan Renova, Jóvenes Productivos, Exporta Fácil, etc.
El Código Orgánico de la Producción plantea algunos incentivos para desarrollar el aparato productivo, mejorar el empleo y diversificar las exportaciones: a) Para el desarrollo de zonas de mayor pobreza, Mipymes y actores de la eps se crea un Sistema Nacional de Garantías (de hasta el 70% para financiamiento privado), un Fondo de Capital de Riesgo (inversión del Estado en empresas de alto valor agregado) y otros programas ministeriales de cofinanciamiento; b) se definen las ZEDES y se norma su desarrollo para transferencia tecnológica, diversificación industrial y servicios logísticos; c) Para empresas nuevas o existentes que abran su capital para los trabajadores (difieren 5 años el IR y su anticipo y los rendimientos de créditos a sus trabajadores no pagan IR), para empresas que inviertan sus utilidades en nuevos y mejores activos tecnológicos o de innovación (- 10% IR), para empresas con financiamiento externo menor a la tasa máxima del BCE (exoneración del ISC); d) Para empresas nuevas que inviertan en los sectores priorizados (exoneración 5 años del IR y su anticipo) entre otros incentivos. Este Código define el salario digno (como el ingreso mínimo necesario para que una familia viva dignamente) y obliga a las empresas a compensar (al final de cada ejercicio fiscal) a los trabajadores que no lo perciban.
La Ley Orgánica de la Economía Popular y Solidaria y del Sector Financiero Popular y Solidario, por su parte, también plantea algunos incentivos y medidas de promoción, estos sí, específicamente para los actores de la EPS (definidos en la misma ley como los sectores comunitarios, asociativos, cooperativos y las unidades económicas familiares –comerciantes minoristas, artesanos, amas de casa, etc.-). Entre los principales incentivos tenemos la exoneración del IR para las “transacciones” que estos actores hagan con sus miembros o para las utilidades que se reinviertan en la organización; la generación de política pública específica a favor de actividades productivas; y la homologación de créditos para vivienda otorgados por las Cooperativas a favor de sus socios. Adicionalmente la ley ordena el fomento de las formas de integración de la EPS; el establecimiento de programas de formación y capacitación; el reconocimiento de la propiedad intelectual (saberes ancestrales, obtenciones vegetales, etc.) y del uso de medios de pago complementarios; la difusión y promoción estatal de los bienes y servicios ofertados por la EPS; entre otros.
La construcción del sistema económico social y solidario y, por ende, de una nueva sociedad, avanza. Es necesario, sin embargo, aterrizar y profundizar la aplicación de las normas y mandatos establecidos para su concreción y continuar la formulación de políticas, planes, programas y proyectos que garanticen, algún día, su pleno establecimiento. Tarea no solo del Estado sino, y aún más, de la sociedad civil y sus diferentes formas de organización y expresión.

* Economista. Analista de Fomento y Desarrollo de la EPS – Instituto Nacional de Economía Popular y Solidaria. Ex-Director ejecutivo de proyectos Red Pakariñan.

[1] Constitución Política de la República del Ecuador. 2008.
[2] Ídem.
[3] Tal es así que la misma Constitución plantea que el régimen de desarrollo del país, es decir el conjunto organizado, sostenible y dinámico de los sistemas económicos, políticos, socio-culturales y ambientales del país, deben garantizar el Buen Vivir, Sumak Kawsay, de todas y todos los ecuatorianos.
[4] La estrategia de acumulación del Ecuador ha sido la agro-exportación de materias primas y la venta de petróleo. Dicha forma de generar riqueza estuvo acompañada de una estrategia de liberalización de la economía y de re-distribución por “goteo” (ya sea en el mercado o a través de una política social asistencial focalizada) que ha demostrado con creces su poco éxito.
[5] Plan nacional para el Buen Vivir 2009 – 2013, Secretaría Nacional de Planificación y Desarrollo – SENPLADES, 2009, Quito, Ecuador (primera edición, 5.000 ejemplares), pág. 95.

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